Proveedor vs desplegador
Proveedor y desplegador son dos roles previstos por el Reglamento de IA, pero quién los asume no se puede fijar por adelantado: depende del sistema, de la configuración y del contrato. AJUTIA puede ser proveedora en unos supuestos y desplegadora en otros; lo mismo vale para el cliente. La distribución de deberes se evalúa para cada uso concreto; la determinación formal de quién es responsable de cada obligación está pendiente de asesoramiento jurídico.
Prácticas prohibidas (art. 5)
El artículo 5 del Reglamento de IA prohíbe determinadas prácticas en los supuestos que define: inferir emociones en el trabajo o en la escuela, excepto los usos con finalidad médica o de seguridad (art. 5.1.f); categorizar a personas a partir de datos biométricos según atributos sensibles (art. 5.1.g); y la puntuación social que comporta un trato perjudicial injustificado o desproporcionado (art. 5.1.c). Estos supuestos se aplican desde febrero de 2025. No los ofrecemos. La verificación de que no se usan depende de la configuración y el uso del desplegador; hay que examinar cada caso concreto.
Aviso de IA (art. 50.1)
La obligación de informar que se está hablando con una máquina. Debe ser visible y al principio, no escondido en los términos de uso. Es un criterio de diseño y de QA que todo asistente de AJUTIA muestre el aviso en el primer mensaje; la verificación transversal desplegada está pendiente.
Alto riesgo (anexo III)
Sistemas con requisitos reforzados: selección de personal, educación, acceso a servicios públicos, evaluación de solvencia. Según el calendario de la Unión Europea, estos requisitos se aplican a partir del 2 de diciembre de 2027. Trabajamos para adelantarnos.
Supervisión humana
Que una persona apruebe antes de que pase algo irreversible: enviar a la administración, cobrar, publicar. La IA propone; la persona decide. Podéis configurar que ninguna acción irreversible pase sin aprobación humana. Hay que activarlo y usarlo así.
No somos auditores
No certificamos nada. No prometemos que pasarás ninguna auditoría. El objetivo es ayudarte a llegar con evidencias ordenadas, no garantizar el resultado. La diferencia es importante: nosotros te damos las herramientas; el auditor es quien verifica.